Leyes Básicas de la Motricidad Humana
Descripción: Cómo se desarrolla el control del cuerpo desde la infancia y qué principios guían el movimiento en la rehabilitación física.
Artículo completo
La Educación Física, es la disciplina que por excelencia debería aportar los fundamentos teóricos y metodológicos para orientar, dar coherencia y sistematizar el desarrollo de la motricidad en el ser humano, tanto en la vida como en cualquier actividad física y deportiva.
Cualquier acción educativa se lleva a cabo con sustentos teóricos, es por eso que la educación física tomará los conocimientos de otras disciplinas como la anatomía, la fisiología, la psicología, la pedagogía, la sociología, la neurología y otras. Los interpretará y los aplicará didácticamente con el objetivo de alcanzar la meta propuesta.
A modo de introducción y con el fin de tener un punto de partida para explicar el aprendizaje de los movimientos corporales, se detallarán a continuación dos leyes que determinan la evolución de la motricidad.
Ley Céfalo – Caudal:
Sostiene que el crecimiento, la maduración y el control corporal van desde la cabeza hacia el resto del cuerpo. El lugar donde se origina el movimiento es en el sistema nervioso central (SNC), que se compone por dos partes: encéfalo (cerebro, cerebelo, tallo encefálico) y medula espinal. Desde esta última se desprenden las ramificaciones nerviosas, conformando el sistema nervioso periférico (SNP), las mismas terminan en las partes más alejadas de las extremidades. Por lo tanto, lo primero que madura en relación con la motricidad es el control sobre la cabeza, en segundo lugar, lo referido al tronco y en último lugar las extremidades. Cualquiera que sea padre sabrá que uno de los primeros controles por parte de los pediatras, es que el bebé consiga a los tres meses tener levantada la cabeza (control cefálico) y a los seis meses que logre sentarse (control del tronco). Si estos movimientos no pudieran conseguirse, serían indicadores de un trastorno o de una enfermedad en el pequeño.
Próximo – Distal:
Esta ley está íntimamente ligada a la anterior, ya que sus resultados siempre van en paralelo. Afirma que el crecimiento, la maduración y el control corporal referido a los segmentos corporales (brazos y piernas), se dan desde el centro hacia la periferia. Por lo tanto, lo último que se controla son los extremos de las extremidades, por ejemplo, los dedos; es decir aquella parte más alejada del lugar donde “nacen” las extremidades corporales.
Cabe aclarar que estas dos leyes no son verdades absolutas, de hecho, veremos que muchas veces no se cumplen con total veracidad, por ejemplo, el control y la conciencia de la espalda (perteneciente al tronco) en los primeros años no es superior al dominio de la mano, como también se da que el control de la pelvis no supera al de la rodilla, a pesar de que se encuentra más cerca de la columna y de la cabeza; pero éstas son solo excepciones. Parecería que al cuerpo no se lo pudiera limitar a dos simples leyes, de hecho, en rehabilitación física, muchas veces hay que empezar por las extremidades para generar mejoras y control del resto del cuerpo.
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